El CV en nuestros tiempos

ResumeQue el CV ya no es aquello que utilizábamos antes de la aparición de internet, es una obviedad. Hoy no parece que pueda haber mejor CV que nuestra actividad profesional en la red. Las herramientas digitales y la participación en ese entorno forman una imagen de nosotros con la que un documento en formato de texto difícilmente puede competir.

El escenario digital es el lugar en el que mostramos lo que sabemos hacer y en el que las empresas pueden encontrarnos y ver eso que decimos que podemos hacer por ellas. Aún así siguen existiendo muchos momentos en los que precisamos un CV al modo tradicional. No quiero decir que tenga que ser en papel, que igual también, pero si en un formato de resumen curricular que sintetice los datos más importantes.

Somos más que un CV. Pero, ya sea en un formato digital o en un formato tipo Pdf, seguimos precisando un instrumento en esta linea porque nos lo siguen demandando en los procesos de selección. Tanto que en mi trabajo me resultan habituales las consultas referidas a cómo se hace hoy un CV.

Como sabemos, no hay nada escrito a modo de ley. De hecho el buen CV es, sencillamente, aquel que funciona, aquel con el que me siento cómodo/a.  Pero si es cierto que hay algunos principios básicos de los CV. Y de estos principios básicos muchos han cambiado en estos años. Estos son algunos de los que yo señalaría:

Dar demasiada relevancia a los datos personales

Es verdad, las empresas buscan personas de cerca de su entorno. La movilidad geográfica en España es baja y el dónde se reside es, lamentablemente, un factor que cuenta en un proceso de selección. Pero esto no debe llevarnos a darle un peso excesivo en la información que ofrecemos. En principio las empresas están buscando a personas que resuelvan determinados problemas concretos. Esa es la información que debemos resaltar, no la que refiere a mis datos  de contacto o a otros de carácter puramente personal. Y menos en un contexto en el que buscamos dar pasos adelante contra la discriminación con medidas como el CV ciego.

Empezar (o acabar) el documento con con un objetivo profesional

Las empresas no están especialmente interesadas en nuestros objetivos. Cuando menos, no en un primer momento. Están intentando cubrir sus necesidades. Además, en general, no añade un valor especial a nuestra propuesta.

Mejor una definición profesional que un objetivo propio. Una definición profesional que exponga lo que sé resolver, lo que aporto y, si puede ser, que se relacione con la oferta de empleo o con la empresa a la que nos dirijimos.

No optimizar los CV o los perfiles para los ATS

Hoy por hoy los ATS (Application Tracking Systems) el software que se utiliza para leer y cribar candidaturas, está al orden del día. No tener esto en cuenta puede restarnos muchas posibilidades.

Los ATS suelen buscar como criterios principales por palabras clave, por alguna competencia o por los años de experiencia. Parece importante tener esto en cuenta y, por ejemplo, intentar hacer figuarar aquellas palabras clave de una oferta, de un puesto o de mi ámbito profesional

Ah ! Y pensarse mucho lo de incluir campos tipo tabla, fuentes extrañas o palabras en formato de imagen. En muchos casos no podrán leerlos.

Listar tareas generales y no logros u objetivos

Hace años que tratamos de completar los “titulares” de cada experiencia laboral (Puesto+empresa+fecha) con una pequeña descripción. Lo más habitual es listar funciones o tareas. Y no está del todo mal. Incluso en algunos casos no nos quedará más remedio que hacerlo así.

Pero lo que de verdad aportará valor es mostrar el impacto que mi trabajo tuvo en cada experiencia. Si, me refiero a cuantificar o, en su defecto, a mostrar mi progresión o la progresión de la organización mientras estuve allí. A las empresas les gusta ver resultados conseguidos o logros.

Un aumento de las ventas, de los clientes atendidos o de la penetración de un producto son ejemplos claros. También el aumento del presupuesto, de la financiación o del volumen de negocio.

Cuando esto no es posible quizá si podamos referirnos a avances en nuestro desarrollo profesional en la organización. Por ejemplo, empecé asumiendo “tales tareas o responsabilidades” hasta llegar a “tales otras”. Incluso cuestiones como el aumento progresivo de las horas de contratación o una concatenación de contratos puede ser presentadas como un logro. La idea es decir que aportamos algo concreto, qué mejoramos o qué progresamos, decir que en las anteriores empresas se confió en mi y me permitieron crecer.

Incluir información relevante para el puesto al que se dirige y evitar la irrelevante

El propósito de un currículum es mostrar que podemos aportar mucho a un puesto o a una organización concreta. Y lo podemos hacer porque contamos con las competencias, la experiencia o la formación para el mismo. Y eso es lo que hay que mostrar. Poco más.

Así que es preciso centrarse en responder a lo que se pide en la descripción de una oferta. En caso de que no haya una oferta publicada un buen ejercicio es analizar las ofertas que se publican. Lo que solicitan habitualmente es lo que debemos mostrar.

Esto tampoco es siempre posible. A veces no se cuenta con todos los requisitos, con las competencias o con los años de experiencia que se están demandando. En estos casos es preciso ver cuales son mis puntos fuertes, aquellos elementos de mi CV que puedo relacionar con el ámbito de trabajo o con el puesto. El CV y nuestra búsqueda de empleo en general debe descansar sobre nuestros puntos fuertes, sobre nuestras fortalezas. Aunque dicho así parezca obvio, no es tan habitual.

Y si aún queremos completar estas ideas, el gran Alfonso Alcántara señala otras bien interesantes en poco más de cinco minutos.

Imagen de Flazingo Photos bajo licencia Creative Commons

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Hablando sobre el blog en el Instituto Aragonés de Empleo

Blog InaemHace unas semanas el Inaem me invitó a hablar sobre este blog en su espacio “Sección fija: Proyectos de interés”. Ahí hacen preguntas estandar a profesionales con proyectos que consideran de interés.

Responderlas ha supuesto para mi un buen ejercicio de reflexión sobre lo que hago aquí. Y me ha permitido mostrar un contexto que habitualmente solo está en mi cabeza, por decirlo de alguna manera.

Así que me ha parecido una buena idea empezar el año con esas reflexiones. Es algo que no hago a menudo. Me refiero a lo de traer aquí entrevistas o intervenciones en otros espacios. Pero, en este caso, creo que puede ser un buen principio para este 2018, un año que puede venir lleno de cambios importantes para mi. Y espero que para quienes leen este blog o se pasan por aquí de vez en cuando, venga lleno de oportunidades y retos.

Dejo la entrevista a continuación, con mi agradecimiento al Instituto Aragonés de Empleo por la deferencia y por el trabajo:

¿Cómo surge este blog?

Surge de la necesidad de continuar mi desarrollo profesional en el nuevo entorno digital. Llegó un momento en que ese desarrollo no podía seguir si no exponía mis ideas, las contrastaba, las ponía en cuestión… en definitiva, si no las podía compartir con otras personas. El conocimiento o es compartido o difícilmente sirve para algo. Para los que tengáis interés el enlace del blog es https://www.xosealbertecea.es/

¿En qué fecha se pone en marcha?

Empecé de forma provisional en blogger en octubre de 2010. Por cierto, que no lo recordaba. He tenido que consultarlo.

En los primeros artículos aportaba muy poco, solo experimentaba tratando de identificar qué era lo que todo esto de escribir un blog podría aportar profesionalmente. Durante aproximadamente un año estuve aprendiendo, tratando de responder el para qué de tener un blog, el cómo debía hacerlo e incluso lo que debía tratar en el mismo. Sabía que tenía una herramienta para compartir y generar una presencia digital pero no tenía tan claro qué sentido quería darle.

¿En qué consiste el mismo?

El blog no es más que un espacio profesional de carácter personal. Es muy sencillo. Escribo artículos en los que analizo o profundizo en cuestiones que tienen que ver con el empleo, con la búsqueda de oportunidades, con la gestión de personas o con las políticas activas de empleo, todo ello entendido de forma muy amplia. Mi blog no está pensado como un servicio o como un banco de recursos. Las instituciones y otros profesionales tienen blogs en este sentido que son mejores de lo que yo podría lograr.

¿A qué público va dirigido?

A profesionales de orientación laboral, de la gestión de personas, de las políticas activas de empleo y, claro, a personas en busca de oportunidades profesionales y empleo.

¿De qué temas se escribe en este blog?

Entiendo el campo del empleo de una forma muy amplia y cualquier cuestión que pueda tener cierta relación con el mismo puede aparecer en el blog. En cualquier caso, de lo que más me gusta escribir es sobre el impacto de las Tics en el mercado de trabajo y sobre las personas en búsqueda de empleo. A mayores, en algunos momentos creo necesario comentar noticias sobre programas de empleo o sobre los datos que nos va ofreciendo el mercado laboral. Y eso también me gusta mucho. Soy de los que cree que, si no cuantificamos, si no ponemos números o no valoramos, no podemos saber qué enfrentamos ni podemos hacer propuestas de ningún tipo.

¿Cada cuánto escribís?

Procuro escribir una vez al mes. Sobre esto se habla mucho, pero como buen gallego yo creo que depende. Y depende de muchos factores. No me veo escribiendo todos los días. Ni siquiera cada semana. No tengo tantas cosas interesantes que decir.

Se ha dado el caso en el que alguna temática me ha llevado a escribir un par de artículos en el mismo mes. Pero es muy raro. Además, el tipo de artículo también determina mi periodicidad. Cuando hago artículos muy completos, con más desarrollo y profundidad de análisis, suelo esperar un poco más de tiempo para el siguiente. Cuando hago artículos más “ligeros” y fáciles de leer el siguiente suele caer al mes justo o incluso antes.

 ¿Cuáles son los objetivos de esta bitácora?

Mi objetivo principal es contar con un espacio que sirva de base y de contenido principal para mi identidad profesional digital, con todo lo que ello significa. El objetivo es que me permita cuestionarme, mostrar, debatir, investigar y aprender.

¿Qué personas están detrás de este blog?

Solo yo.

¿Cómo pueden los lectores interactuar con vosotros?

Vía correo electrónico o en los comentarios. De todas formas, en mi caso concreto, la conversación se da más en las redes sociales que en el propio blog.

¿Qué finalidad tiene esta bitácora?

A mayores de lo ya señalado, para mí el blog ha sido una herramienta profesional de la que ahora me sería imposible prescindir. Me ha obligado (y me obliga) a profundizar sobre cuestiones de mi profesión, a informarme, a formarme, a debatirme, a cuestionarme, a mantener una disciplina laboral de permanente conexión con el desarrollo de mi profesión. Gracias a ella he podido hablar de un buen montón de temáticas que me interesan y veo que interesan a otras personas.

¿Cuáles son las principales dificultades con las que os habéis encontrado para poner en marcha este blog?

En un primer momento las competencias Tic. Ahora, en su versión en WordPress y con los plugins como grandes aliados, todo es más fácil. A mayores también mencionaría el precio de algunos servicios de alojamiento y otras herramientas que creo que están disparados.

¿Cuáles son vuestros retos a corto, medio y largo plazo?

A pesar de lo que digan sobre incrementar la presencia y escribir sin descanso, mi objetivo  es moderar el número de publicaciones anuales. No me cuesta demasiado escribir (tampoco hablar 😉 pero considero que redactar y publicar entre 10-12 artículos al año es suficiente, especialmente si abordan un tema con bastante profundidad.

¿Qué otros blogs de la misma temática recomendarías a otras personas?

La orientación laboral es un campo multidisciplinar que va desde el ámbito del comportamiento y el aprendizaje hasta el empresarial u organizativo pasando por el legal. Por eso sigo muchos blogs interesantes de estas tres áreas. Y, como es obvio, citar algunos significa dejar a la mayoría fuera cuando en realidad pueden ser tan recomendables como los que seleccionas. Aun así, señalaré algunos concretos en alguna de estas áreas:

En orientación laboral propiamente dicha el blog colaborativo de Sergio Ibáñez me parece una referencia ineludible en temáticas de empleo. Su proyecto de recopilación de recursos no tiene parangón como contenedor de recursos en castellano y su blog en colaboración con Juan Martínez de Salinas y Marta Mouliaá es imprescindible.

En esta línea de blogs con recursos para la búsqueda de empleo creo que Marcaempleo es un referente. Yo lo utilizo a diario y lo recomiendo a toda persona que esté buscando oportunidades. Un trabajo de recopilación realmente hercúleo y no todo lo conocido que debiera. A él podríamos sumar el de Muñoz Parreño o el de mi compañera de A Coruña Isabel Loureiro que desde hace cinco años publica diariamente sobre temas específicos de búsqueda de empleo.

Más allá de los blogs centrados en recursos y noticias sobre ofertas y convocatorias me gusta mucho el paso dado por Marta Mouliaá en su nuevo espacio. Y por ahí por Aragón está también el Plan de Empleo de Elena Ariño. Una profesional comprometida, con la que coincido mucho en perspectivas y contenidos y que hace un trabajo de gran utilidad. En este grupo también citaría el blog de Victoria Redondo o el de Cèlia Hil que hacen un trabajo espléndido.

En el ámbito de la gestión de personas y del desarrollo de las organizaciones los blogs de J. Villalba, Victor Candel, Isabel Iglesias o Santi García, me parecen imprescindibles.

Además de estas menciones personales procuro seguir la información de servicios como el Inaem, Barcelona Activa, Zaragoza Activa o el Servef. Me parece que en estos organismos es donde se están haciendo las cosas más interesantes en cuestiones de orientación laboral y políticas de fomento del empleo.

¿Qué te ha aportado tener un blog?

Como decía me obliga a mantener mi desarrollo y mi compromiso profesional. Además, me ha permitido multiplicar mi red de contactos de carácter profesional y con ello mi presencia en general, mi posicionamiento y mis posibilidades de ejercer en un número de foros y espacios en los que no hubiese estado de ninguna otra manera. En definitiva, me ha permitido aprender muchísimo. Más de lo que ningún curso, Master o experiencia laboral podría haberme aportado.

¿En qué se diferencia este blog de otros existentes?

El blog es de carácter profesional pero puramente personal y creo que por eso es diferente. No se centra en los recursos, a modo de contenedor actualizado (de estos ya los hay muy pero que muy buenos en España) ni tampoco es una colección de opiniones. Lo que digo suelo fundamentarlo, independientemente de que pueda ser acertado o no. Creo que cualquier persona interesada en el mercado de trabajo, en el desarrollo profesional o en los recursos humanos puede encontrar temas de interés tratados con cierta profundidad.

 

 

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¿ Clientes, participantes, usuarios ?

Cliente

Fuente: Pixabay. CC0 Public Domain

Hace unos meses comenté aquí sobre el IV Simposio de Orientación e Intermediación: Enredados para orientar, celebrado en el marco del Master interuniversitario en orientación e intermediación laboral de la Universidad de Murcia en el que participé. Como decía en ese momento, se trataron muchos temas de interés en el ámbito de la orientación laboral. La mayoría cuestiones clave para el futuro próximo de la orientación.

Durante la jornada quise introducir una pregunta que había comentado con Muñoz Parreño y que siempre ha sido motivo de debate entre quienes trabajamos en el marco de la intervención sociolaboral:

¿ Cuál es la foma más correcta de referirnos a las personas con las que trabajamos ?

Años ha que descartamos la horrible palabra de beneficiarios. Costó pero, cuando menos en mi entorno, ya no tiene ninguna presencia. Así que la pregunta se limitó a tres opciones: usuarios, participantes o clientes.

Hubo posicionamientos para las tres posibilidades. La opción con más partidarios fue participantes. Incluso hubo quien se posicionó por ella en Twitter. La que menos, la que yo defendía: cliente / clienta.

Para mi usuaria / usuario no refleja el carácter protagonista que la persona debe tener en todo esto. Me resulta, incluso, un concepto algo pasivo. “Nosotros” ponemos los recursos y los servicios. Las personas se limitan a “usarlos”. De hecho la propia definición de la Rae señala que el uso de algo ajeno siempre es con cierto límite. No acaba de convencerme. Podríamos pensar en una versión más propia de nuestro entorno digital, la que refiere a UX o experiencia de usuario/a. Pero incluso en ese caso se trata solo de satisfacer una experiencia de uso, de que la manejabilidad sea mejor, no de recuperar el protagonismo.

La verdad es que participante me gusta más, es un paso adelante en esta idea que comentaba de la pasividad. Se piensa en las personas de forma activa. Una persona que participa es alguien que no se limita a usar un recurso, hace algo más. En este sentido me gusta pero he de reconocer que no acaba de convencerme porque , aún así, quien participa no es quien manda, no es quien protagoniza.

Participante, cliente

Voto para participantes

Yo sigo pensando que entender a la persona como cliente es mucho más acertado. Sin entrar a señalar lo de el cliente siempre tiene razón, lo que si me parece es que el concepto cliente obliga a adaptarte a sus demandas. Y eso es muy interesante. Debemos atender y responder a las necesidades de las personas. Si no le somos útiles en lo que buscan ¿ cómo van a valorar nuestros servicios ?

Alguien señaló que daba lugar a confusión pues las empresas también son nuestros clientes. Y es verdad. Pero es que no tenemos por qué tener un solo tipo de clientes. De hecho, no lo tenemos. Las empresas y organizaciones también deben ser entendidas como protagonistas y adaptarnos a lo que nos dicen que necesitan. En todos los sentidos, no solo en cuanto a demandas de intermediación o similares.

Utilicemos la que utilicemos, hagámoslo siempre con respeto. Trabajamos con personas que no solo tienen derecho a decidir sobre su presente y su futuro, sino que solo ellas pueden hacerlo.

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La cocina, la educación y la sociedad digital

La cocina, la educación y la sociedad digitalLa primera vez que escuché situar a la cocina como un ejemplo de actividad que sabe adaptarse al nuevo escenario de la economía digital fue al gran Genís Roca. Desde esa he debatido sobre el tema en muchas ocasiones. Soy uno de los muchos que ven en la cocina un ejemplo de cómo desarrollarse en el nuevo entorno de la sociedad digital. De hecho es un ejemplo al que suelo recurrir en talleres, exposiciones y demás trabajos grupales. Y últimamente, cuando lo comento, no hago más que reafirmarme.

Suelo utilizar el tema de la cocina para comparar su situación con la de otras actividades o sectores. Hace unos meses lo hacía en unos talleres con un grupo de docentes. Con ellos planteábamos la pregunta que ahora en septiembre me vuelvo a cuestionar: ¿ Podemos imaginarnos que la educación fuera hoy similar a la cocina ? ¿ Qué significaría eso ?

Si algo caracteriza a la cocina es que no está relegada a la parte trasera de un restaurante. Hoy la cocina está en la red de todas las formas imaginables. Tenemos recetarios, publicaciones, una inmensa cantidad de blogs de todo tipo, desde profesionales a influyentes aficionados, cocineros accesibles en las redes, eventos, debates, empresas… Una intensa proyección digital que no se ha centrado en los miedos y/o en los peligros de la era de la hiperconectividad.

Todo lo contrario. La actividad de la cocina se ha venido centrando en la creatividad y en compartir. No solo se comparten y se reinventan las recetas. La cocina se caracteriza en los últimos años por su difusión y por su colaboración. Muchísimos profesionales participan de forma conjunta en multitud de eventos. Una gran cantidad de ellos se agrupan, trabajan en equipo o colaboran de alguna manera.

Con todo, en la sociedad en general se ha hecho muy presente la temática de la cocina. Muchas más personas disfrutan de eventos relacionados de ella. Los cocineros se han instalado en el reconocimiento social. De la misma forma que casi cualquiera puede citar a un futbolista o a un director de cine, puede citar a algún cocinero de éxito. Es más, no creo que sea atrevido afirmar que en el mundo el más conocido de nuestros profesionales (fuera del ámbito deportivo) es un cocinero. Y ello porque ha hecho de la creatividad, del cambio y del movimiento, la idea central de un trabajo intenso.

La cocina cuenta con un un sin fin de publicaciones. Tiene su propio y exitoso canal de televisión. No conozco cifras de televidentes, pero todo el mundo lo conoce y está integrado en casi todas las ofertas televisivas. En mi entorno hay un buen número de personas comprando moldes para trabajar el chocolate o experimentando con recetas del canal de televisión. Y a esto se le pueden sumar muchos seguidores de distintos concursos y propuestas de telerealidad en los canales generalistas. Además, nuevas aplicaciones multiplican las posibilidades de que particulares ofrezcan experiencias culinarias fuera de los canales tradicionales.

Volvamos ahora a la pregunta del principio. ¿ Podemos imaginarnos así a la educación ?

Estaríamos hablando de una actividad que se desarrollaría más allá de las paredes en las que habitualmente la encerramos. Y no solo eso. También sería una actividad que tendría a la participación y a la cooperación como protagonistas.

La sociedad en general participaría de la temática y eso no significaría que se pierda el valor de los profesionales. Tengo mi opinión sobre un plato de Arzak. Incluso puedo intentarlo en mi casa. Pero yo no soy Arzak. Es decir, cada persona asumiría su papel en relación a la educación pero con sentido participativo y crítico. Y los referentes serían conocidos y podríamos citar a alguien en este campo que no fuera el/la Ministro/a de turno ¿ Alguien puede citar un solo maestro o pedagogo con reconocimiento social ?

Los docentes se juntarían en eventos a los que acudiría el público en general. Podrías escuchar a profesionales de referencia, participar de experiencias, debatirlas en la red, contrastarlas en tu entorno habitual, escribir sobre ellas…  Y todo se haría partiendo de la idea de colaborar, compartir, crear, no en la de mantener un falso status profesional, no en la de atacar a un profesorado al que no sé por qué no valoramos cuando se hacen cosas excelentes.

Habría programas televisivos hablando de educación (no la escasísima oferta actual), concursos con actividades y proyectos educativos. Las familias y la sociedad en general serían partícipes de estos programas. De la misma forma hablarían sobre la actividad educativa en sus blogs o en los blogs de los profesionales que tuvieran de referencia. Especialmente con los profesionales de los centros educativos de su zona. Participarían de la actividad de estos centros, conocerían al personal y pasarían por allí habitualmente, igual que lo hacen por los bares de su entorno.

La escuela les parecería un lugar abierto en el que pueden participar, les generaría un sentimiento de pertenencia. Un lugar en el que la participación crearía cierto sentimiento de grupo, de equipo.

Es solo imaginación. Y es una pena. Una pena que no vivamos la educación como algo propio en lo que todos podemos participar desde el papel que nos corresponde. Aún así algunos no dejamos (me sumo) de apuntar deseos educativos año tras año.

No me extiendo. Es que en estos días de vuelta al cole he tenido ese cíclico sentimiento de que la educación dedica demasiado tiempo a cuestiones absurdas, nímias o superadas. Desde el lastre de los libros de texto a los deberes, pasando por la prohibición de dispositivos o fotos. Cuando pienso en algo tan importante como la educación, en la que todas las personas deberíamos estar implicadas en el papel que nos corresponde, me gusta pensar en la cocina. Me resulta un buen espejo.

 

Foto de Pixabay con Licencia: CC0 Public Domain

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Sobre cómo enfrentamos la sociedad digital

CerebroMe encanta hablar sobre los cambios en el mercado de trabajo, especialmente de aquellos derivados del impacto de la tecnología. Como sabemos (El ocaso del empleo) el mercado de trabajo está cambiando globalmente como nunca lo había hecho. Razones de tipo demográfico, formativas o de impulso de la competitividad desde los países emergentes hacen que las personas se enfrenten a un escenario laboral global nunca antes conocido, inestable y altamente competitivo.

En realidad estos temas siempre han marcado el mercado laboral, solo que los cambios que vivimos parecen ahora (no a todo el mundo) más profundos, de dimensiones globales, menos predecibles y menos estables en el tiempo.

El caso de la tecnología es especial. La tecnología siempre se ha comportado de forma similar pero ahora alcanza la obsolescencia a gran rapidez. Y su impacto es, muchas veces, absolutamente disruptivo, capaz de cambiar nuestro comportamiento y nuestro entorno en períodos de tiempo muy cortos. De hecho en el mercado de trabajo podemos ver algunas profesiones desaparecer o transformarse de forma radical en cortos periodos de tiempo. Es evidente que asistimos a cambios drásticos que obligan a respuestas drásticas.

Muchas personas rechazan los cambios derivados de las adaptaciones al nuevo entorno digital. Y muchas empresas, organizaciones y administraciones siguen respondiendo a nuevas preguntas con antiguos esquemas y conceptos que hoy han cambiado, propios de una era anterior.

En este sentido el pasado mes de julio leía un artículo muy interesante en The Guardian weekly. Era de Juliette Garside y mostraba algunas opiniones que, en general, trataban de describir cómo enfrentar desde Europa el impacto de compañías como Google, Facebook y demás monstruos de la economía digital. El artículo plasmaba la idea de cómo Europa debía competir con estas empresas y venía diciendo: “Vamos a meter en cintura a estos de las compañías introduciendo nuevas legislaciones restrictivas y más control, especialmente contra aquellas que manejan datos y contra los nuevos modelos de negocio que configuran”.

Me pareció la vieja Europa enfrentando una nueva guerra contra aquellos que representan el “brutal capitalismo de la información”, como dijo Sigmar Gabriel, Ministro de Economía de Alemania. Y así nos va. En Europa aún no tenemos ninguna gran propuesta tecnológica, ninguna empresa protagonista de la economía digital. Nuestros emblemas y nuestras empresas más potentes siguen perteneciendo a la distribución tradicional o a la alimentación.

Empresas Europa 

No quiero profundizar en un tema de tanto calado donde, probablemente, los cambios legislativos sean necesarios.  Solo quería comentar que el esquema de respuesta no me parece el más apropiado. Intervenir a golpe de legislación y de nuevas normativas no parece la mejor de las opciones para conseguir una economía competitiva en la sociedad digital. Y tampoco para generar empleo.

No hablo de problemas tan graves como la amenaza democrática que suponen la actual gestión de nuestros datos, de los datos de las organizaciones y, en fin , del espionaje y del constante cercenamiento de nuestras libertades. Y tampoco quiero hablar de economía. No es lo mío y ya hay muchas personas y organizaciones haciendo propuestas para la mejora del empleo desde el ámbito económico.

Solo quiero referirme a la necesidad de enfrentar la sociedad digital desde la perspectiva de las soluciones y de sus implicaciones para el mercado de trabajo. A la necesidad de abandonar la postura de rechazo constante a los cambios producidos por las TIC y la postura defensiva que nos sitúa a todos como víctimas del cambio cuando, al menos así lo siento yo, la sociedad digital trae consigo avances significativos.

Los nuevos modelos de negocio (Uber, Airbnb) dibujan una actividad económica no solo centrada en los servicios, también necesitada de nuevas competencias y de nuevas propuestas. Así que fomentar los negocios alrrededor de los nuevos modelos o proponer nuevas soluciones a nuevas necesidades parece mejor respuesta.

De hecho no creo que andemos escasos de ámbitos en los que poder dar estas respuestas:

Proponer soluciones en el marco de la internet de las cosas, lograr una sociedad más participativa, trabajar en el papel de los logaritmos en la red, en las nuevas posibilidades de los sensores y los datos generados en una sociedad permanentemente conectada, las posibilidades de la Esalud (en Vigo tenemos un buen ejemplo en este área: Gradiant ), la necesidad de proyectar el sector turístico al nuevo entorno digital, demasiadas veces en la edad de piedra de las categorías y las estrellas,  la urgente necesidad de extender las redes de alta velocidad de forma absolutamente generalizada y un sin fin de nuevas posibilidades que parecen asomar de forma clara en el escenario de nuestro futuro inmediato.

Y ahí el papel de la administración también es fundamental, especialmente en la vieja Europa. En este sentido es de apreciar el respaldo de nuevas iniciativas empresariales o el impulso de las nuevas competencias para el siglo 21 en el marco de la iniciativa Europa 2020. Al igual que las experiencias que tratan de generar entornos creativos y digitales (Berlín, London, Barcelona).

Resumiendo. Europa enfrenta graves problemas como el de las competencias profesionales para el futuro próximo, el envejecimiento de la población, la dicotomía social… Y para enfrentarlos precisaremos un nuevo enfoque, una nueva forma de enfrentar la economía digital y la evolución tecnológica. Un enfoque más participativo e inclusivo que sea capaz de superar la respuesta victimista y defensiva que muestran algunos negocios y demasiados políticos. Un enfoque que permita tener una administración que respalde el dinamismo socioeconómico europeo. Contamos con muchas ideas y con muchas personas empeñadas en ponerlas en práctica. En el video puede verse un divertido e interesante ejemplo. Y estas personas se merecen políticos a la altura y un entorno más favorable.