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Hablando sobre el blog en el Instituto Aragonés de Empleo

Blog InaemHace unas semanas el Inaem me invitó a hablar sobre este blog en su espacio “Sección fija: Proyectos de interés”. Ahí hacen preguntas estandar a profesionales con proyectos que consideran de interés.

Responderlas ha supuesto para mi un buen ejercicio de reflexión sobre lo que hago aquí. Y me ha permitido mostrar un contexto que habitualmente solo está en mi cabeza, por decirlo de alguna manera.

Así que me ha parecido una buena idea empezar el año con esas reflexiones. Es algo que no hago a menudo. Me refiero a lo de traer aquí entrevistas o intervenciones en otros espacios. Pero, en este caso, creo que puede ser un buen principio para este 2018, un año que puede venir lleno de cambios importantes para mi. Y espero que para quienes leen este blog o se pasan por aquí de vez en cuando, venga lleno de oportunidades y retos.

Dejo la entrevista a continuación, con mi agradecimiento al Instituto Aragonés de Empleo por la deferencia y por el trabajo:

¿Cómo surge este blog?

Surge de la necesidad de continuar mi desarrollo profesional en el nuevo entorno digital. Llegó un momento en que ese desarrollo no podía seguir si no exponía mis ideas, las contrastaba, las ponía en cuestión… en definitiva, si no las podía compartir con otras personas. El conocimiento o es compartido o difícilmente sirve para algo. Para los que tengáis interés el enlace del blog es https://www.xosealbertecea.es/

¿En qué fecha se pone en marcha?

Empecé de forma provisional en blogger en octubre de 2010. Por cierto, que no lo recordaba. He tenido que consultarlo.

En los primeros artículos aportaba muy poco, solo experimentaba tratando de identificar qué era lo que todo esto de escribir un blog podría aportar profesionalmente. Durante aproximadamente un año estuve aprendiendo, tratando de responder el para qué de tener un blog, el cómo debía hacerlo e incluso lo que debía tratar en el mismo. Sabía que tenía una herramienta para compartir y generar una presencia digital pero no tenía tan claro qué sentido quería darle.

¿En qué consiste el mismo?

El blog no es más que un espacio profesional de carácter personal. Es muy sencillo. Escribo artículos en los que analizo o profundizo en cuestiones que tienen que ver con el empleo, con la búsqueda de oportunidades, con la gestión de personas o con las políticas activas de empleo, todo ello entendido de forma muy amplia. Mi blog no está pensado como un servicio o como un banco de recursos. Las instituciones y otros profesionales tienen blogs en este sentido que son mejores de lo que yo podría lograr.

¿A qué público va dirigido?

A profesionales de orientación laboral, de la gestión de personas, de las políticas activas de empleo y, claro, a personas en busca de oportunidades profesionales y empleo.

¿De qué temas se escribe en este blog?

Entiendo el campo del empleo de una forma muy amplia y cualquier cuestión que pueda tener cierta relación con el mismo puede aparecer en el blog. En cualquier caso, de lo que más me gusta escribir es sobre el impacto de las Tics en el mercado de trabajo y sobre las personas en búsqueda de empleo. A mayores, en algunos momentos creo necesario comentar noticias sobre programas de empleo o sobre los datos que nos va ofreciendo el mercado laboral. Y eso también me gusta mucho. Soy de los que cree que, si no cuantificamos, si no ponemos números o no valoramos, no podemos saber qué enfrentamos ni podemos hacer propuestas de ningún tipo.

¿Cada cuánto escribís?

Procuro escribir una vez al mes. Sobre esto se habla mucho, pero como buen gallego yo creo que depende. Y depende de muchos factores. No me veo escribiendo todos los días. Ni siquiera cada semana. No tengo tantas cosas interesantes que decir.

Se ha dado el caso en el que alguna temática me ha llevado a escribir un par de artículos en el mismo mes. Pero es muy raro. Además, el tipo de artículo también determina mi periodicidad. Cuando hago artículos muy completos, con más desarrollo y profundidad de análisis, suelo esperar un poco más de tiempo para el siguiente. Cuando hago artículos más “ligeros” y fáciles de leer el siguiente suele caer al mes justo o incluso antes.

 ¿Cuáles son los objetivos de esta bitácora?

Mi objetivo principal es contar con un espacio que sirva de base y de contenido principal para mi identidad profesional digital, con todo lo que ello significa. El objetivo es que me permita cuestionarme, mostrar, debatir, investigar y aprender.

¿Qué personas están detrás de este blog?

Solo yo.

¿Cómo pueden los lectores interactuar con vosotros?

Vía correo electrónico o en los comentarios. De todas formas, en mi caso concreto, la conversación se da más en las redes sociales que en el propio blog.

¿Qué finalidad tiene esta bitácora?

A mayores de lo ya señalado, para mí el blog ha sido una herramienta profesional de la que ahora me sería imposible prescindir. Me ha obligado (y me obliga) a profundizar sobre cuestiones de mi profesión, a informarme, a formarme, a debatirme, a cuestionarme, a mantener una disciplina laboral de permanente conexión con el desarrollo de mi profesión. Gracias a ella he podido hablar de un buen montón de temáticas que me interesan y veo que interesan a otras personas.

¿Cuáles son las principales dificultades con las que os habéis encontrado para poner en marcha este blog?

En un primer momento las competencias Tic. Ahora, en su versión en WordPress y con los plugins como grandes aliados, todo es más fácil. A mayores también mencionaría el precio de algunos servicios de alojamiento y otras herramientas que creo que están disparados.

¿Cuáles son vuestros retos a corto, medio y largo plazo?

A pesar de lo que digan sobre incrementar la presencia y escribir sin descanso, mi objetivo  es moderar el número de publicaciones anuales. No me cuesta demasiado escribir (tampoco hablar 😉 pero considero que redactar y publicar entre 10-12 artículos al año es suficiente, especialmente si abordan un tema con bastante profundidad.

¿Qué otros blogs de la misma temática recomendarías a otras personas?

La orientación laboral es un campo multidisciplinar que va desde el ámbito del comportamiento y el aprendizaje hasta el empresarial u organizativo pasando por el legal. Por eso sigo muchos blogs interesantes de estas tres áreas. Y, como es obvio, citar algunos significa dejar a la mayoría fuera cuando en realidad pueden ser tan recomendables como los que seleccionas. Aun así, señalaré algunos concretos en alguna de estas áreas:

En orientación laboral propiamente dicha el blog colaborativo de Sergio Ibáñez me parece una referencia ineludible en temáticas de empleo. Su proyecto de recopilación de recursos no tiene parangón como contenedor de recursos en castellano y su blog en colaboración con Juan Martínez de Salinas y Marta Mouliaá es imprescindible.

En esta línea de blogs con recursos para la búsqueda de empleo creo que Marcaempleo es un referente. Yo lo utilizo a diario y lo recomiendo a toda persona que esté buscando oportunidades. Un trabajo de recopilación realmente hercúleo y no todo lo conocido que debiera. A él podríamos sumar el de Muñoz Parreño o el de mi compañera de A Coruña Isabel Loureiro que desde hace cinco años publica diariamente sobre temas específicos de búsqueda de empleo.

Más allá de los blogs centrados en recursos y noticias sobre ofertas y convocatorias me gusta mucho el paso dado por Marta Mouliaá en su nuevo espacio. Y por ahí por Aragón está también el Plan de Empleo de Elena Ariño. Una profesional comprometida, con la que coincido mucho en perspectivas y contenidos y que hace un trabajo de gran utilidad. En este grupo también citaría el blog de Victoria Redondo o el de Cèlia Hil que hacen un trabajo espléndido.

En el ámbito de la gestión de personas y del desarrollo de las organizaciones los blogs de J. Villalba, Victor Candel, Isabel Iglesias o Santi García, me parecen imprescindibles.

Además de estas menciones personales procuro seguir la información de servicios como el Inaem, Barcelona Activa, Zaragoza Activa o el Servef. Me parece que en estos organismos es donde se están haciendo las cosas más interesantes en cuestiones de orientación laboral y políticas de fomento del empleo.

¿Qué te ha aportado tener un blog?

Como decía me obliga a mantener mi desarrollo y mi compromiso profesional. Además, me ha permitido multiplicar mi red de contactos de carácter profesional y con ello mi presencia en general, mi posicionamiento y mis posibilidades de ejercer en un número de foros y espacios en los que no hubiese estado de ninguna otra manera. En definitiva, me ha permitido aprender muchísimo. Más de lo que ningún curso, Master o experiencia laboral podría haberme aportado.

¿En qué se diferencia este blog de otros existentes?

El blog es de carácter profesional pero puramente personal y creo que por eso es diferente. No se centra en los recursos, a modo de contenedor actualizado (de estos ya los hay muy pero que muy buenos en España) ni tampoco es una colección de opiniones. Lo que digo suelo fundamentarlo, independientemente de que pueda ser acertado o no. Creo que cualquier persona interesada en el mercado de trabajo, en el desarrollo profesional o en los recursos humanos puede encontrar temas de interés tratados con cierta profundidad.

 

 

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¿ Clientes, participantes, usuarios ?

Cliente

Fuente: Pixabay. CC0 Public Domain

Hace unos meses comenté aquí sobre el IV Simposio de Orientación e Intermediación: Enredados para orientar, celebrado en el marco del Master interuniversitario en orientación e intermediación laboral de la Universidad de Murcia en el que participé. Como decía en ese momento, se trataron muchos temas de interés en el ámbito de la orientación laboral. La mayoría cuestiones clave para el futuro próximo de la orientación.

Durante la jornada quise introducir una pregunta que había comentado con Muñoz Parreño y que siempre ha sido motivo de debate entre quienes trabajamos en el marco de la intervención sociolaboral:

¿ Cuál es la foma más correcta de referirnos a las personas con las que trabajamos ?

Años ha que descartamos la horrible palabra de beneficiarios. Costó pero, cuando menos en mi entorno, ya no tiene ninguna presencia. Así que la pregunta se limitó a tres opciones: usuarios, participantes o clientes.

Hubo posicionamientos para las tres posibilidades. La opción con más partidarios fue participantes. Incluso hubo quien se posicionó por ella en Twitter. La que menos, la que yo defendía: cliente / clienta.

Para mi usuaria / usuario no refleja el carácter protagonista que la persona debe tener en todo esto. Me resulta, incluso, un concepto algo pasivo. “Nosotros” ponemos los recursos y los servicios. Las personas se limitan a “usarlos”. De hecho la propia definición de la Rae señala que el uso de algo ajeno siempre es con cierto límite. No acaba de convencerme. Podríamos pensar en una versión más propia de nuestro entorno digital, la que refiere a UX o experiencia de usuario/a. Pero incluso en ese caso se trata solo de satisfacer una experiencia de uso, de que la manejabilidad sea mejor, no de recuperar el protagonismo.

La verdad es que participante me gusta más, es un paso adelante en esta idea que comentaba de la pasividad. Se piensa en las personas de forma activa. Una persona que participa es alguien que no se limita a usar un recurso, hace algo más. En este sentido me gusta pero he de reconocer que no acaba de convencerme porque , aún así, quien participa no es quien manda, no es quien protagoniza.

Participante, cliente

Voto para participantes

Yo sigo pensando que entender a la persona como cliente es mucho más acertado. Sin entrar a señalar lo de el cliente siempre tiene razón, lo que si me parece es que el concepto cliente obliga a adaptarte a sus demandas. Y eso es muy interesante. Debemos atender y responder a las necesidades de las personas. Si no le somos útiles en lo que buscan ¿ cómo van a valorar nuestros servicios ?

Alguien señaló que daba lugar a confusión pues las empresas también son nuestros clientes. Y es verdad. Pero es que no tenemos por qué tener un solo tipo de clientes. De hecho, no lo tenemos. Las empresas y organizaciones también deben ser entendidas como protagonistas y adaptarnos a lo que nos dicen que necesitan. En todos los sentidos, no solo en cuanto a demandas de intermediación o similares.

Utilicemos la que utilicemos, hagámoslo siempre con respeto. Trabajamos con personas que no solo tienen derecho a decidir sobre su presente y su futuro, sino que solo ellas pueden hacerlo.

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La cocina, la educación y la sociedad digital

La cocina, la educación y la sociedad digitalLa primera vez que escuché situar a la cocina como un ejemplo de actividad que sabe adaptarse al nuevo escenario de la economía digital fue al gran Genís Roca. Desde esa he debatido sobre el tema en muchas ocasiones. Soy uno de los muchos que ven en la cocina un ejemplo de cómo desarrollarse en el nuevo entorno de la sociedad digital. De hecho es un ejemplo al que suelo recurrir en talleres, exposiciones y demás trabajos grupales. Y últimamente, cuando lo comento, no hago más que reafirmarme.

Suelo utilizar el tema de la cocina para comparar su situación con la de otras actividades o sectores. Hace unos meses lo hacía en unos talleres con un grupo de docentes. Con ellos planteábamos la pregunta que ahora en septiembre me vuelvo a cuestionar: ¿ Podemos imaginarnos que la educación fuera hoy similar a la cocina ? ¿ Qué significaría eso ?

Si algo caracteriza a la cocina es que no está relegada a la parte trasera de un restaurante. Hoy la cocina está en la red de todas las formas imaginables. Tenemos recetarios, publicaciones, una inmensa cantidad de blogs de todo tipo, desde profesionales a influyentes aficionados, cocineros accesibles en las redes, eventos, debates, empresas… Una intensa proyección digital que no se ha centrado en los miedos y/o en los peligros de la era de la hiperconectividad.

Todo lo contrario. La actividad de la cocina se ha venido centrando en la creatividad y en compartir. No solo se comparten y se reinventan las recetas. La cocina se caracteriza en los últimos años por su difusión y por su colaboración. Muchísimos profesionales participan de forma conjunta en multitud de eventos. Una gran cantidad de ellos se agrupan, trabajan en equipo o colaboran de alguna manera.

Con todo, en la sociedad en general se ha hecho muy presente la temática de la cocina. Muchas más personas disfrutan de eventos relacionados de ella. Los cocineros se han instalado en el reconocimiento social. De la misma forma que casi cualquiera puede citar a un futbolista o a un director de cine, puede citar a algún cocinero de éxito. Es más, no creo que sea atrevido afirmar que en el mundo el más conocido de nuestros profesionales (fuera del ámbito deportivo) es un cocinero. Y ello porque ha hecho de la creatividad, del cambio y del movimiento, la idea central de un trabajo intenso.

La cocina cuenta con un un sin fin de publicaciones. Tiene su propio y exitoso canal de televisión. No conozco cifras de televidentes, pero todo el mundo lo conoce y está integrado en casi todas las ofertas televisivas. En mi entorno hay un buen número de personas comprando moldes para trabajar el chocolate o experimentando con recetas del canal de televisión. Y a esto se le pueden sumar muchos seguidores de distintos concursos y propuestas de telerealidad en los canales generalistas. Además, nuevas aplicaciones multiplican las posibilidades de que particulares ofrezcan experiencias culinarias fuera de los canales tradicionales.

Volvamos ahora a la pregunta del principio. ¿ Podemos imaginarnos así a la educación ?

Estaríamos hablando de una actividad que se desarrollaría más allá de las paredes en las que habitualmente la encerramos. Y no solo eso. También sería una actividad que tendría a la participación y a la cooperación como protagonistas.

La sociedad en general participaría de la temática y eso no significaría que se pierda el valor de los profesionales. Tengo mi opinión sobre un plato de Arzak. Incluso puedo intentarlo en mi casa. Pero yo no soy Arzak. Es decir, cada persona asumiría su papel en relación a la educación pero con sentido participativo y crítico. Y los referentes serían conocidos y podríamos citar a alguien en este campo que no fuera el/la Ministro/a de turno ¿ Alguien puede citar un solo maestro o pedagogo con reconocimiento social ?

Los docentes se juntarían en eventos a los que acudiría el público en general. Podrías escuchar a profesionales de referencia, participar de experiencias, debatirlas en la red, contrastarlas en tu entorno habitual, escribir sobre ellas…  Y todo se haría partiendo de la idea de colaborar, compartir, crear, no en la de mantener un falso status profesional, no en la de atacar a un profesorado al que no sé por qué no valoramos cuando se hacen cosas excelentes.

Habría programas televisivos hablando de educación (no la escasísima oferta actual), concursos con actividades y proyectos educativos. Las familias y la sociedad en general serían partícipes de estos programas. De la misma forma hablarían sobre la actividad educativa en sus blogs o en los blogs de los profesionales que tuvieran de referencia. Especialmente con los profesionales de los centros educativos de su zona. Participarían de la actividad de estos centros, conocerían al personal y pasarían por allí habitualmente, igual que lo hacen por los bares de su entorno.

La escuela les parecería un lugar abierto en el que pueden participar, les generaría un sentimiento de pertenencia. Un lugar en el que la participación crearía cierto sentimiento de grupo, de equipo.

Es solo imaginación. Y es una pena. Una pena que no vivamos la educación como algo propio en lo que todos podemos participar desde el papel que nos corresponde. Aún así algunos no dejamos (me sumo) de apuntar deseos educativos año tras año.

No me extiendo. Es que en estos días de vuelta al cole he tenido ese cíclico sentimiento de que la educación dedica demasiado tiempo a cuestiones absurdas, nímias o superadas. Desde el lastre de los libros de texto a los deberes, pasando por la prohibición de dispositivos o fotos. Cuando pienso en algo tan importante como la educación, en la que todas las personas deberíamos estar implicadas en el papel que nos corresponde, me gusta pensar en la cocina. Me resulta un buen espejo.

 

Foto de Pixabay con Licencia: CC0 Public Domain

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