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Miedo y búsqueda empleo

En el tema Todos contra el cielo de su último y fantástico disco Nacho Vegas dice «El miedo es ya nuestra sensación más transversal». Y no le falta razón. El miedo ha conseguido instaurarse en y entre nosotros. El miedo condiciona (lo atenaza realmente) nuestro comportamiento y sirve de justificación a múltiples desmanes que consentimos sin el más mínimo cuestionamiento. Pero, ¿ Qué sucede con el miedo en el mercado laboral ? ¿ Está presente ? ¿ Nos condiciona ?

Yo creo que si. En mi experiencia el miedo tiene una presencia total en la vida de las personas y condiciona sus decisiones de forma evidente. Es más, creo que es el factor que más influye en la toma de decisiones de futuro profesional.

Como sabemos, el miedo tiene un objetivo fundamental para nosotros: nuestra supervivencia. En nuestra vida, en el trabajo, nos da la necesaria dosis de prudencia. No tener miedo no es nada aconsejable. De hecho es imposible no tener miedo o, cuando menos, es imposible anular los mecanismos que nos mantienen alerta. Pero cuando el miedo supera esos límites, cuando es permanente, cuando resulta atenazante o incluso paralizante, nos encontramos con un problema.

El miedo al trabajo en si mismo se llama Ergofobia y puede llegar a causar muchos problemas a quienes no son capaces de superarla. A mayores de la fobia general podemos encontrar muchos tipos de miedo. Pilar Jericó habla de cinco tipos de miedo en el trabajo con uno que los incluye a todos: el miedo al cambio. Porque eso es la consecuencia primera del miedo, nos impide hacer cosas que no sean protegernos (correr, luchar, quedarse paralizado…). Es instintivo.

Además del miedo general al trabajo, el miedo a determinadas situaciones, al fracaso o al rechazo, existen miedos específicos a cada situación laboral. Efectivamente podemos sentir el miedo al trabajo en si mismo. Pero también sentimos el miedo al desempleo, el miedo a la búsqueda de empleo o el miedo a no encontrarlo. A ese miedo, al que refiere a perder el trabajo y a no encontrar otro es al que querría referirme hoy.

En mi día a día es el que más me encuentro. Es más, me lo encuentro de forma casi permanente. Las personas enfrentan su futuro profesional desde esa premisa básica, desde el miedo a no encontrar opciones que nos permitan pagar nuestro sustento y el de quienes dependen de él. Y, como decía antes, creo que este miedo cumple una función básica de mucha utilidad. Pero también puede convertirse en algo atenazante y casi patológico.

¿ Cómo lograr que este miedo no condicione de forma determinante todas mis decisiones en los procesos de búsqueda de empleo ?

No soy psicólogo y no puedo tratar el tema desde una perspectiva terapéutica. En caso de que la situación tenga ese carácter patológico, la respuesta debe ser la terapia. La terapia cognitivo conductual parece la forma más eficaz de vencer un problema de miedo de los que no puedo superar. ¿ Como detectar esto ? Acudiendo a un / una profesional que nos diga si realmente estamos ante una situación patológica o no. En cualquier caso, síntomas como una ansiedad incontrolable (el origen de la ansiedad es el miedo) debería ser suficiente para solicitar un diagnóstico.

Pero si no hablamos de un problema patológico sino de un condicionante, de algo que si podría controlar, podemos mencionar algunas formas de hacerlo.

1.  Asumir la responsabiliad de nuestro desarrollo profesional.

No sé por qué (o puede que si, pero me daría para otro artículo) las personas tendemos a no coger las riendas de nuestro futuro profesional. En general solo buscamos empleo cuando perdemos el puesto de trabajo. Es más, solo pensamos en nuestro desarrollo profesional y en el futuro a medio plazo cuando vemos nuestro empleo peligrar de forma seria. Es la situación la que nos hace reaccionar y actuar. Y mientras eso no se produce, no hacemos nada.

2. Asumir que nuestro sistema de alerta está siempre funcionando y eso no es malo.

El miedo a las situaciones desconocidas o novedosas es normal y no podemos no tenerlo. Es preciso reconocerlo y aceptarlo.

Es preciso hacer consciente nuestro miedo y reconocer que viene de situaciones pasadas. Son almacenados en el tiempo y responden a situaciones del pasado que hemos ido guardando como amenzas a nuestra superviviencia.

Es posible que hayamos estado antes en desempleo. Y si no es así conocemos experiencias en este sentido. Lo normal es que nos dé cierto miedo.

3. Convencernos de que los miedos se vencen.

Seguro que tenemos un buen montón de experiencias de miedos que hemos vencido. Podemos enfrentar los miedos. Puede que ya hayamos estado en desempleo o que conozcamos a personas que han pasado por esa situación. De la misma forma seguro que hemos superado situaciones similares o hemos visto cómo otras personas lo han hecho.

4.  Actuar.

Probablemente lo hagamos con cierta inseguridad, con nerviosismo o dudas. Pero actuar es lo que nos permitirá comprobar que «no pasa nada», que puedo gestionar la situación. Y nos permitirá ganar en seguridad. Además, en esta vida podremos arrepentirnos de haber hecho algunas cosas pero es más que probable que nos arrepintamos de lo que no hemos hecho.

Yo estoy convencido, como la micropoetisa Ajo, de que «no hay peligro suficiente para tanto miedo como tenemos».

Imagen de Anita Hart bajo licencia Creative Commons.

El CV en nuestros tiempos

ResumeQue el CV ya no es aquello que utilizábamos antes de la aparición de internet, es una obviedad. Hoy no parece que pueda haber mejor CV que nuestra actividad profesional en la red. Las herramientas digitales y la participación en ese entorno forman una imagen de nosotros con la que un documento en formato de texto difícilmente puede competir.

El escenario digital es el lugar en el que mostramos lo que sabemos hacer y en el que las empresas pueden encontrarnos y ver eso que decimos que podemos hacer por ellas. Aún así siguen existiendo muchos momentos en los que precisamos un CV al modo tradicional. No quiero decir que tenga que ser en papel, que igual también, pero si en un formato de resumen curricular que sintetice los datos más importantes. Sigue leyendo

Buscando desarrollo profesional en Dinamarca

DinamarcaHace un tiempo que una chica, Sara López, me contactó hablándome de su vida en Dinamarca. Me decía que le gustaría contar que la experiencia internacional había sido muy positiva para ella. No solo le había permitido continuar sus estudios, también le había abierto las puertas a su desarrollo profesional. Para ella, emigrar había sido un objetivo y no una obligación derivada de las circunstancias.

Y es que durante estos últimos años en los que la crisis y otras cuestiones han golpeado nuestro mercado laboral de forma trágica, hemos hablado mucho del fenómeno de la emigración de las personas más jóvenes. Sus protagonistas, una mayoría muy cualificados, han visto en otros paises la única opción para iniciarse en el mercado laboral con unas mínimas garantías. Muchas de esas experiencias no han sido fáciles. Yo he conocido algunas realmente duras y demasiadas que han acabado en fracaso. Pero la mayoría de las que he conocido han sido experiencias positivas. No es un dato. Solo mi propia experiencia que me ha llevado a estar en contacto con jóvenes que en sus primeras oportunidades en otros países les ha ido bien.

La emigración obligada por las circunstancias es, para nosotros y para quien se va, un drama. Que nuestras mejores inversiones, las personas en general y las más formadas en especial, se vayan a aportar fuera sin muchas opciones de volver no es buena noticia. Para quien se va tampoco es grato siempre que la razón sea esta, una razón obligada sin ninguna relación con una decisión propia o voluntaria.

Pero, como decía, hay experiencias positivas. En mi trabajo como orientador me encuentro con chicos y chicas que bien están en otro país o bien en proceso de regreso con experiencias satisfactorias. En estos casos encuentro a personas con una visión del mercado laboral y de sus posibilidades futuras bien distinta de la habitual en España. Suelen ser personas más positivas sobre sus opciones, haber decidido qué quieren hacer y estar dispuestas a luchar por ello.

Obviamente vuelven ( o se quedan) con una ocupabilidad más alta que en el momento de partida. Tanto por sus competencias técnicas específicas como por las transversales, por no hablar del conocimiento que se traen de un segundo idioma, algo que las empresas siguen echando de menos.

Quiero insistir en que no todo el mundo ha mejorado su posición, ni a todo el mundo le ha ido bien. A otras personas con las que estoy en contacto les resulta muy complicado mejorar su situación después de años con contratos de cero horas o de estar en el mismo puesto de una fábrica permanentemente contratado/a por una empresa temporal. La precariedad laboral no es una exclusiva española.

Hoy, en cualquier caso, me gustaría hablar de la experiencia de Sara López, de alguien a quien le ha ido bien. O, mejor dicho, que hable ella. Es la primera vez que hago esto en este espacio. Pero la fuerza, el ánimo y la motivación que me ha transmitido Sara me han convencido para hacerlo.

Sara tuvo desde hace tiempo el objetivo de estudiar y desarrollarse profesionalmente en otro país. Finalmente parece estar consiguiéndolo. Y lo hace en un país que yo he visitado varias veces y que me encanta. Por muchas razones, como algunas de las que ella expone.

Pero mejor que sea ella quien se presente y cuente su situación que espero pueda servir de ejemplo inspirador.

Por cierto, Sara Lopez es una estudiante vallisoletana de 18 años. Está cursando sus estudios universitarios en Dinamarca y trabaja ya en una firma que se llama Trendhim. En los párrafos que siguen nos cuenta algunas curiosidades de la cultura danesa que ha podido experimentar durante sus siete meses de residencia en dicho país.

Curiosidades danesas desde la visión española

Mi nombre es Sara Lopez, nací en Valladolid, y tengo 18 años. Tras empezar el bachillerato si algo tenía claro era que quería irme al extranjero al acabar estos dos años. Siempre me había apasionado la idea de estudiar en Estados Unidos, que vino motivada por los tres veranos consecutivos que pase viviendo en Chicago. Pero todos sabemos que estudiar en América si no eres americano no es camino de rosas.

Tenía echado el ojo a varios países escandinavos, y más en concreto a Dinamarca. ¿ Pero, por qué Dinamarca ? Muy sencillo, desde hace tres años consecutivos Dinamarca ha estado entre los tres países con mejor sistema educativo. Además, según la ONU en su informe sobre la felicidad mundial, Dinamarca es el país más feliz del mundo.

Actualmente llevo en Dinamarca 7 meses, 7 meses que han dado para mucho, y a lo largo de este tiempo he aprendido muchas curiosidades de la cultura danesa. Estas son algunas:

Es el país de la bicicleta

Desde el año 1880, los ciudadanos de Copenhague han utilizado la bicicleta para ir al trabajo. Desde hace más de un siglo, andar en bicicleta es la forma más rápida, fácil y ecológica de moverse por la ciudad. Tanto que su capital cuenta con más coches que bicicletas. Tiene más de 12.000 km en carriles para bicicleta y pocos relieves.

Respeto a su bandera

Para los daneses su bandera es el símbolo más preciado, tanto que se asocia con cumpleaños, festividades y deportes nacionales. No puedes izar la bandera antes de la salida del sol y no puedes arriar la bandera después de la puesta de sol. Hay un tipo de superstición sobre esto, y es que dicen que si no se hace correctamente se irá al infierno.

Económicamente

Aún no han entrado en la unión monetaria, en Dinamarca la moneda de cambio es la corona danesa, (1 euro es igual a 7.45dkk). No hay un sueldo mínimo establecido pero los sueldos más bajos son de unas 103dkk por hora.

El nivel de vida es alto y comprar verduras y frutas es más caro a lo que estamos acostumbrados los españoles, y esto se debe a que casi todas las hortalizas, verduras y frutas son importadas de España e Italia.

En cuanto al tema de los impuestos, nadie dijo que pagar impuestos fuera algo agradable para el bolsillo del contribuyente, pero en Dinamarca lo ven de otra manera. Se tiene una conciencia más positiva que en el resto de los países a la hora de construir el Estado de bienestar. Todos pagan, pero el dinero regresa a sus orígenes en formas muy variadas: ayudas a la maternidad, universidad, empresas públicas, pensiones…

En el caso de los estudiantes, un 45% de su sueldo es para impuestos, por lo que básicamente la mayor parte de tu sueldo se va en tasas. Pero gracias a estas tasas el país tiene un mejor sistema de organización y educación.

Cuando dejas de ser estudiante, o tus ingresos superan los 50.000 euros al año (420.000 coronas pasas a pagar un 53% de tasas.

Estudiantes

La educación es gratuita, tanto en el instituto como en la universidad o en estudios posteriores para los ciudadanos de la unión europea. Incluso los libros son gratis. Y por si esto no fuera suficiente, los estudiantes universitarios que trabajan al mismo tiempo que estudian, además de no pagar por dichos estudios adquieren una ayuda financiera al trabajar un mínimo de 11 horas semanales: SU. Se puede exceder las 11 horas semanales sin problema, siempre y cuando tu sueldo no exceda las 11 845kr, o lo que es lo mismo, 1 592 euros antes de tasas.

Afortunadamente yo, un mes después de mi llegaba a Dinamarca me topé con Trendhim, empresa de accesorios masculinos que el pasado octubre buscaba estudiantes de once nacionalidades diferentes para formar un departamento de marketing internacional con el objetivo de equipararse a las demás potencias europeas de este mundo tan competitivo como son los accesorios.

Y gracias a esta gran oportunidad hoy en día soy manager del departamento de marketing español e independiente económicamente.

Relaciones Laborales

Los estereotipos sobre las relaciones jefe-empleado no tienen por qué ser verdad, y esto lo demuestran las empresas danesas.

Un claro ejemplo de esto sería mi propia experiencia, desde mi llegada a la empresa, mis jefes siempre han intentado que yo y mis compañeros nos sintiésemos como en casa, y que sintiésemos que estábamos contribuyendo poquito a poquito a la historia de Trendhim, una historia de la que ya somos parte.

No se valora tanto la experiencia que cada uno tenga, ni los títulos universitarios, pero si lo que cada uno vale. Tienen confianza plena en ti.

Costumbres

En la lengua danesa no existe la palabra “por favor” pero ellos dan las gracias por todo. “Gracias por el día de hoy” se dice tanto a los amigos, como en el trabajo o en la escuela. “Gracias por la comida” al final de cada comida a quién haya cocinado y antes de levantarse de mesa, son algunos de los ejemplos.

Prohibiciones

Los fuegos artificiales solo se pueden vender durante 15 días en diciembre, y utilizarlos solo el 31 de diciembre y el día 1 de enero. Trabajar fuera de las horas laborales está mal considerado.

¿Cómo conocen a los daneses?

Según la ONU, Dinamarca es el país más feliz del mundo. Varios autores han reflexionado sobre el tema y sus obras dan respuesta al enigma detrás de este buen rollo bajo el término danés hygge. Algo que el resto del mundo traduce como “lo acogedor” o “lo familiar”. Estos fueron los dos principales motivos que me motivaron a iniciar la que está siendo la mejor aventura de mi vida.