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Sobre cómo enfrentamos la sociedad digital

Me encanta hablar sobre los cambios en el mercado de trabajo, especialmente de aquellos derivados del impacto de la tecnología. Como sabemos (El ocaso del empleo) el mercado de trabajo está cambiando globalmente como nunca lo había hecho. Razones de tipo demográfico, formativas o de impulso de la competitividad desde los países emergentes hacen que las personas se enfrenten a un escenario laboral global nunca antes conocido, inestable y altamente competitivo.

En realidad estos temas siempre han marcado el mercado laboral, solo que los cambios que vivimos parecen ahora (no a todo el mundo) más profundos, de dimensiones globales, menos predecibles y menos estables en el tiempo.

El caso de la tecnología es especial. La tecnología siempre se ha comportado de forma similar pero ahora alcanza la obsolescencia a gran rapidez. Y su impacto es, muchas veces, absolutamente disruptivo, capaz de cambiar nuestro comportamiento y nuestro entorno en períodos de tiempo muy cortos. De hecho en el mercado de trabajo podemos ver algunas profesiones desaparecer o transformarse de forma radical en cortos periodos de tiempo. Es evidente que asistimos a cambios drásticos que obligan a respuestas drásticas.

Muchas personas rechazan los cambios derivados de las adaptaciones al nuevo entorno digital. Y muchas empresas, organizaciones y administraciones siguen respondiendo a nuevas preguntas con antiguos esquemas y conceptos que hoy han cambiado, propios de una era anterior.

En este sentido el pasado mes de julio leía un artículo muy interesante en The Guardian weekly. Era de Juliette Garside y mostraba algunas opiniones que, en general, trataban de describir cómo enfrentar desde Europa el impacto de compañías como Google, Facebook y demás monstruos de la economía digital. El artículo plasmaba la idea de cómo Europa debía competir con estas empresas y venía diciendo: “Vamos a meter en cintura a estos de las compañías introduciendo nuevas legislaciones restrictivas y más control, especialmente contra aquellas que manejan datos y contra los nuevos modelos de negocio que configuran”.

Me pareció la vieja Europa enfrentando una nueva guerra contra aquellos que representan el “brutal capitalismo de la información”, como dijo Sigmar Gabriel, Ministro de Economía de Alemania. Y así nos va. En Europa aún no tenemos ninguna gran propuesta tecnológica, ninguna empresa protagonista de la economía digital. Nuestros emblemas y nuestras empresas más potentes siguen perteneciendo a la distribución tradicional o a la alimentación.

 

No quiero profundizar en un tema de tanto calado donde, probablemente, los cambios legislativos sean necesarios.  Solo quería comentar que el esquema de respuesta no me parece el más apropiado. Intervenir a golpe de legislación y de nuevas normativas no parece la mejor de las opciones para conseguir una economía competitiva en la sociedad digital. Y tampoco para generar empleo.

No hablo de problemas tan graves como la amenaza democrática que suponen la actual gestión de nuestros datos, de los datos de las organizaciones y, en fin , del espionaje y del constante cercenamiento de nuestras libertades. Y tampoco quiero hablar de economía. No es lo mío y ya hay muchas personas y organizaciones haciendo propuestas para la mejora del empleo desde el ámbito económico.

Solo quiero referirme a la necesidad de enfrentar la sociedad digital desde la perspectiva de las soluciones y de sus implicaciones para el mercado de trabajo. A la necesidad de abandonar la postura de rechazo constante a los cambios producidos por las TIC y la postura defensiva que nos sitúa a todos como víctimas del cambio cuando, al menos así lo siento yo, la sociedad digital trae consigo avances significativos.

Los nuevos modelos de negocio (Uber, Airbnb) dibujan una actividad económica no solo centrada en los servicios, también necesitada de nuevas competencias y de nuevas propuestas. Así que fomentar los negocios alrrededor de los nuevos modelos o proponer nuevas soluciones a nuevas necesidades parece mejor respuesta.

De hecho no creo que andemos escasos de ámbitos en los que poder dar estas respuestas:

Proponer soluciones en el marco de la internet de las cosas, lograr una sociedad más participativa, trabajar en el papel de los logaritmos en la red, en las nuevas posibilidades de los sensores y los datos generados en una sociedad permanentemente conectada, las posibilidades de la Esalud (en Vigo tenemos un buen ejemplo en este área: Gradiant ), la necesidad de proyectar el sector turístico al nuevo entorno digital, demasiadas veces en la edad de piedra de las categorías y las estrellas,  la urgente necesidad de extender las redes de alta velocidad de forma absolutamente generalizada y un sin fin de nuevas posibilidades que parecen asomar de forma clara en el escenario de nuestro futuro inmediato.

Y ahí el papel de la administración también es fundamental, especialmente en la vieja Europa. En este sentido es de apreciar el respaldo de nuevas iniciativas empresariales o el impulso de las nuevas competencias para el siglo 21 en el marco de la iniciativa Europa 2020. Al igual que las experiencias que tratan de generar entornos creativos y digitales (Berlín, London, Barcelona).

Resumiendo. Europa enfrenta graves problemas como el de las competencias profesionales para el futuro próximo, el envejecimiento de la población, la dicotomía social… Y para enfrentarlos precisaremos un nuevo enfoque, una nueva forma de enfrentar la economía digital y la evolución tecnológica. Un enfoque más participativo e inclusivo que sea capaz de superar la respuesta victimista y defensiva que muestran algunos negocios y demasiados políticos. Un enfoque que permita tener una administración que respalde el dinamismo socioeconómico europeo. Contamos con muchas ideas y con muchas personas empeñadas en ponerlas en práctica. En el video puede verse un divertido e interesante ejemplo. Y estas personas se merecen políticos a la altura y un entorno más favorable.

 

Más recursos en la red relacionados con el empleo

Hace más de un año que publiqué una entrada  con un buen número de recursos y herramientas para la presencia profesional en la red y para la búsqueda de empleo. Aquí pretendo ser más breve y limitarme a citar herramientas que he venido probando últimamente. Algunas las utilizo y otras sólo las he probado en términos generales, pero todas me parecen interesantes. No pretendo extenderme ni ser exhaustivo. Solo señalar unos pocos instrumentos, algunos generalistas y otros más específicos, junto con alguna herramienta más concreta para contar con un CV en la red.

En lo que refiere a las herramientas generalistas llevo en mi móvil, desde hace ya algunos meses, Jobbeeper, un buscador de ofertas con alarmas que me está resultando realmente eficiente. Sus Beeps, sus avisos, tienen esa justa medida que pides a servicios de este tipo, ni que sean muy frecuentes, ni que parezca que no existen.

También me ha gustado Empléate, la aplicación móvil de Adecco que apoya el proceso de búsqueda de empleo con orientación laboral y permite el acceso a las ofertas de empleo de Adecco.

En este campo de la intermediación tradicional empiezan a aparecer nuevas ideas y nuevos modelos de negocio. En quesabeshacer cobran a las personas, añadiendo servicios como el posicionamiento o el compromiso por luchar por que el CV sea visto por las empresas.

Hay otras novedosas ideas en el ámbito de la intermediación, como una herramienta que pone en contacto a emprendedores con personas en desempleo, permitiendo la incorporación de socios y profesionales a nuevos proyectos. Se llaman Emprendedoresyparados y en los días que le he dedicado me ha parecido una idea con mucho recorrido.

Tecnología

La intermediación clásica podemos encontrarla en Tecnoempleo, que también ofrece interesante información sobre el mercado laboral en el ámbito tecnológico. No hay que olvidar que en este ámbito, en el de las TIC, es donde la intermediación clásica tiene mejores resultados y uno/a de cada dos trabajadores/as encuentra empleo en los tradicionales portales de intermediación en la red.

Como alternativa a esa intermediación tradicional Ticjobs permite buscar ofertas de empleo o proyectos en los que trabajar como freelance. Cuenta con alertas en correo electrónico y con la posibilidad de posicionar el CV, opción que no he utilizado.

Diseño y creatividad

StudioVox es un recurso que se dirige de forma bastante específica a profesionales de la música, del cine, del diseño, de la escritura, de la fotografía… No lo conozco como usuario pero me ha dado muy buena impresión el video explicativo en el que hablan de un recurso entendido como una red social para compartir, colaborar y crear.

Turismo

Para encontrar ofertas de empleo en el sector turístico, en España y en otros países, Turijobs está llena de opciones. Permite responder y anotarse como candidato/a. Empleoenturismo.com ofrece servicios similares.

Hosteltur puede servir para conocer mucha información del sector y cuenta con una sección de empleo con bastante dinamismo.

En este ámbito del turismo (y en cualquier otro) los blogs son siempre una buena opción para mantenerse en contacto con el sector y con sus posibilidades de empleo. En mi caso me resulta muy útil el blog de Paula Moreno, que me nutre de ésta y de otra mucha información sobre el mercado de trabajo en el sector.

Soportes para presentar un Cv

Como comentara, hay multitud de herramientas para contar con un Cv en la red, un cv al que podemos enlazar desde cualquier correo que enviemos o desde cualquier otro lugar como About.me,  o su versión para el profesorado docente.me.

Aquí quiero volver a señalar los interesantes aportes de Cuvitt, que ofrece información no tan habitual en un CV tradicional. Junto a Cuvitt podríamos citar una herramienta muy completa como Do you buzz u otra más sencilla y tradicional como VisualCv

Y por último me gustaría romper una pequeña lanza por el uso de herramientas que, en un principio, no se dirigen a la búsqueda de empleo o a la presencia en la red pero que pueden ser muy útiles para trasladar un mensaje laboral o una identidad profesional y, al mismo tiempo, proporcionar un positivo elemento diferenciador. Yo he estado probando Edgar, una sencilla herramienta que permite contar una historia. ¿Por qué no contar nuestra historia laboral?