El Cv que me hiciste está fatal…

Hace unos días me encontré en la calle a un chico con el que hacía tiempo había tenido una entrevista de orientación laboral. Me preguntó por dónde podía dirigirse a una feria de empleo que había ese día. Mientras se lo decía los dos nos dimos cuenta de que nos conocíamos y de que, efectivamente, habíamos tenido un par de entrevistas de orientación laboral. En aquel proceso eleboramos un CV. Un documento que, ya le han dicho, está fatal.

Pero de eso ya hace tiempo. En los últimos meses ha tenido cita con otro orientador. Con ese compañero elaboró un nuevo CV que, según él, aún está peor. “Es increíble que un orientador no sepa hacer un documento así…” Además, en una Ett le comentaron que el que había hecho conmigo estaba muy mal. No diferenciaba claramente su formación, que aparecía junto a otros datos y así no podía verse con claridad.

El caso es que en este año y pico el chico ha pasado por servicios de orientación y ha buscado empleo sin ningún resultado. Es más, cuando nos encontramos acudía a una de esas infumables e indignantes ferias de empleo que creo que deberíamos empezar a regular o, en algunos casos, directamente prohibir. Es decir, iba con un CV en su móvil a hacer lo mismo que ha hecho siempre pero sin saber exactamente a qué ni a dónde.

Menciono este ejemplo porque soy partícipe de lo que quiero criticar, de lo mal que, a veces, lo hacemos en los servicios de orientación laboral. A él le expliqué por qué hicimos lo que hicimos y con que objetivos. No por justificarme sino por tratar de trasladar el para qué obramos como obramos en su momento. Pero, en cualquier caso, yo no fuí capaz de conectar suficientemente bien como para que el chico me contactara cuando surgieron problemas, dudas o inconvenientes. Sencillamente va siguiendo indicaciones sin ningún criterio, sin construir un discurso propio, algo que yo intenté pero evidentemente no conseguí.

He de señalar que los problemas de ocupabilidad de esta persona no tiene que ver con su CV y no mejorarán cambiando la forma en la que busca empleo. Son problemas que precisarían de un apoyo más específico.

Aún así me sirve para mostrar lo mal que hacemos las cosas a veces. Y este a veces es justo lo que quiero señalar. Solo a veces. La realidad habitual, la mía, es que las personas me referencian su satisfacción con lo que los profesionales de orientación hacemos, con su implicación y con le que les aportan. Como me decían recientemente “Contigo bien, pero es que Ana es otra liga”. Y esto, lo que aportamos como profesionales en situaciones muchas veces muy complicadas, no siempre se reconoce. O casi nunca. Personalmente no dejo de maravillarme por todo lo que saben y lo que hacen mis compañeras. Me quito el sombrero a diario.

Pero, como decía, a veces no lo hacemos del todo bien. Porque el hecho de que las personas tengan entrevistas con distinto personal de orientación laboral pero que no les aportemos nada de forma medianamente clara, es muy habitual. Demasiado. Tanto que es algo que está afectando muy seriamente a cómo nos perciben, a cómo nos valoran y, en definitiva, a cómo ponemos en valor nuestros servicios.

Es preciso que los servicios de orientación sean más estables y se consoliden como la columna vertebral de las políticas de empleo. Y que reconozcan todo lo que los profesionales de orientación aportan, muchísimas veces bajo situaciones poco gratas y sin el más mínimo apoyo. Más bien al contrario. Se trabaja en un entorno exigente, lleno de incomprensión y críticas.

Pero también se precisa un esfuerzo por nuestra parte. Y quizá más compromiso para dar un servicio actualizado y eficiente. Y con esto no pretendo señalar ni decir nada de lo que hace un/una tercero/a. Me refiero a mi propia práctica y al servicio global que damos.

La orientación laboral, como todas las profesiones, se enfrenta a múltiples retos en el nuevo entorno del mercado de trabajo de la sociedad digital. Por ejemplo, los referidos a la tecnología y la digitalización, señalados por Maxi Peñas en un artículo reciente. Entre estos retos yo no dejaría de señalar los que refieren a nuestra propia práctica diaria, a la reflexión teórica de nuestra práctica para tratar de mejorar nuestros servicios.  Y hay algunos elementos que, pienso, podrían ser objeto de esa reflexión :

  • ¿ Por qué no respetamos la relación de orientación establecida con cada profesional en la medida de nuestras posibilidades ? Esto nos llevaría a contactarnos, a hablarnos y a no reiniciar constantemente la orientación de las personas.
  • ¿ Por qué no somos una referencia para reclutadoras y empresas ? ¿ Que deberíamos hacer para conseguirlo ?
  • ¿ Ponemos objeciones a solucionar problemas concretos de las personas ? Me refiero a ayudarles a darse de alta en un aplicativo o a presentarles a quienes precisan. ¿ No debemos hacerlo ?
  • ¿ Por qué es tan habitual (poco a poco, menos)  que no respetemos los criterios y condiciones que plantean las personas para su ejercicio profesional ?
  • ¿ Cuantas de nuestras acciones aconsejadas mejoran las posibilidades de las personas de encontrar empleo o de acercarse a él ? ¿ Cuantas contribuyen a convertir a las personas en una colección de formaciones y actividades diversas ?
  • ¿ Asumimos que un contrato no es un empleo ? Si es así, digamos claramente que aportamos más a las personas cuando mejoramos su ocupabilidad en términos de competencias que con un contrato precario.
  • ¿ Por qué no nos convencemos de que debemos contribuir a desarrollar competencias digitales ? Como decía antes, es necesario que apoyemos a las personas, especialmente a quienes no tienen todavía competencias digitales suficientes para enfrentar el mercado laboral. Pero eso no puede ser escusa para que no favorezcamos que son ellas las que deben adaptarse al nuevo entorno. No es al revés. Por ejemplo, deben contar con un correo electrónico o ser capaces de responder a una evaluación online en un programa formativo.

Insisto. Con estos puntos no pretendo decir lo que nadie hace mal. Solo señalar cuestiones en los que yo y el servicio que damos podemos mejorar, siempre desde mi práctica y mi criterio.

La inmensa mayoría de las veces mejorar las posibilidades de acceso a un empleo no pasa por el CV. Tiene que ver con otros factores que suelen quedarse fuera de nuestra actuación. Así las personas sienten que les aportamos poco más que eso, ayuda para elaborar un CV. Y a veces ni eso. A veces para pedir que alguien nos ayude a darnos de alta en la web de una empresa, debemos hacerlo con una cita que tardará días en el mejor de los casos. En el peor nos dirán que no, que no pueden ayudarnos con ello.

Algunos de estos problemas no podemos cambiarlos porque no dependen directamente de nosotros. Pero si podemos hacer mucho por solucionar otros y por mejorar el servicio que damos. ¿ Vamos a ello ?

Imagen: Sean MacEntee. Creative Commons.

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10 pensamientos en “El Cv que me hiciste está fatal…

  1. Ana González Somoza

    ¡Gran reflexión, Alberte! Las personas que se cuestionan su trabajo son las que introducen cambios para mejorarlo. Eres un excelente profesional, siempre informado de todo lo relacionado con tu profesión y a la última en las nuevas tecnologías, siempre dispuesto a conectar, compartir y ayudar en las redes y en persona. Un orientador vocacional, que escucha muy atentamente, parte de donde está cada cual, motiva, sugiere y acompaña en todo el proceso. ¡Mil gracias por tu inestimable apoyo!

    Responder
    1. XAlberte Autor

      ¡ Muchas gracias Ana !

      Me siento muy alagado por tus palabras. Pero, sobre todo, muy agradecido por todo tu apoyo. Un lujo que no sé como podré pagarte.

      Un abrazo agradecido Ana.

      Responder
  2. Aflabor

    Hola Xosé Alberte,
    Creo que esta es la entrada de tu blog que más dudas me ha suscitado de todas las que he leído. Por favor, cuando puedas me respondes a estas preguntas:
    “infumables e indignantes ferias de empleo que creo que deberíamos empezar a regular o, en algunos casos, directamente prohibir”. ¿A qué se deben estas duras palabras?¿Qué pasa en estas ferias?
    A que te refieres con “¿ Por qué es tan habitual (poco a poco, menos) que no respetemos los criterios y condiciones que plantean las personas para su ejercicio profesional ?”.
    Y con la pregunta “¿ Por qué no respetamos la relación de orientación establecida con cada profesional en la medida de nuestras posibilidades ?”.
    No sé si soy yo que estoy espeso pero no acabo de entender esos puntos que te señalo.
    Muchas gracias
    Saludos

    Responder
    1. XAlberte Autor

      Hola Antonio:

      ¿ Cómo vas a estar espeso ? Lo que sucede es que un artículo de un blog exije un mínimo de concrección y mi capacidad de expresión no es todo lo buena que me gustaría. Voy a las preguntas que ya te anticipo que me será difícil ser breve.

      Efectivamente, mis palabras para con las ferias de empleo son duras. Y si las tomamos en términos generales y sin matizar, posiblemente injustas. Bajo ese epígrafe de ferias de empleo existe un buen número de eventos de todo tipo. Desde los eventos de intermediación que se hacen en las universidades o centros de formación hasta eventos organizados por organizaciones de muy diverso signo. Algunas de estas propuestas son realmente interesantes y, más allá de que resulten mejor o peor, proponen actividades con el objetivo de resultar útiles a quienes participan, en principio a las personas que buscan empleo. Yo he participado en algunas que creo que son muy positivas y en las que repetiría.
      Pero bajo ese paraguas de ferias de empleo (el propio nombre de feria no resulta nada apropiado) se han realizado eventos que no responden a estos criterios. Se trata de propuestas que responden solo a criterios políticos, de incompetencia a la hora de responder al desempleo o de la suma de estas dos cuestiones. Son eventos en los que, normalmente, la propuesta principal es que van empresas con ofertas de empleo y se podrá dejar el CV. Y eso atrae a muchísimas personas (Aún tenemos muy cercano el ejemplo de la convocatoria del hotel de Madrid que congregó a cientos o miles). Pero, en realidad, cualquiera con un mínimo de conocimiento del mercado de trabajo sabe que una empresa no necesita estar en un evento de ese tipo para contratar. Las consecuencias siempre son como las del hotel: Cientos o miles de personas haciendo colas interminables para entregar un Cv. Aunque esto no es, para mi, lo peor. Lo más inadmisible (infumable) es que se utiliza a las personas para ganar rentabilidad pública, ( fundamentalmente de carácter político ) y para justificar que “actuamos contra el desempleo, que es un tema que nos preocupa”. A mi esto me indigna. Y creo que a muchas de las personas que caen en estas llamadas también.

      Las hay en muchos sitios de España, pero me resulta más fácil poner algún ejemplo de mi entorno próximo. La que refiero en el artículo es una propuesta anual que se hace en mi ciudad. Consiste en lo que te comentaba, en que unos responsables políticos hacen una convocatoria a empresas para que vayan allí con ofertas de empleo. Esas empresas van por razones que ya puedes suponer. Y el efecto es que personas como el protagonista de la historia se hacen esperanzas y son, insisto, utilizadas. Además la idea que se traslada de cómo funciona el mercado de trabajo es muy contraproducente.

      Aún así, reconozco que lo de prohibir no va nada conmigo. No dudaría en modificar la frase. Pero si me reafirmo en que espectáculos como un pabellón deportivo rodeado de personas con un Cv en la mano haciendo cola porque ya no caben más, no pueden producirse. Y en mi entorno eso ha pasado hace solo unos años.

      En cuanto a la segunda cuestión, cuando digo lo de “no respetar los criterios o condiciones que plantean las personas” me refiero a que muchas veces imponemos a nuestros clientes lo que deben hacer independientemente de lo que ellos busquen. Por ejemplo, a las personas se las deriva o se las selecciona en proyectos de cualquier tipo solo porque los hay, porque se programan esos proyectos, sin tener en cuenta ningún otro factor. Por ejemplo, te llaman para un proyecto de hostelería aunque hayas tenido una profesión que has ejercido durante años y tiene demanda. Tengo este ejemplo muy reciente. A un hombre con 25 años de experiencia como comercial, algo en lo que era muy bueno, que le gusta y en lo que quería continuar, tras ocho meses en desempleo le dicen que tiene que reinventarse (esta palabra ha hecho mucho daño), que habrá que formarse en hostelería, en temas de IT o en no recuerdo qué. No hicimos caso y salió bien.

      Pero hay más momentos en los que no respetamos la voluntad de las personas. En muchos casos no nos parece bien que las personas tengan criterios territoriales, salariales o respecto a lo que admitirán o no hacer. Y nuestro trabajo no es juzgar eso. Todo lo contrario, es respetar esos criterios y trabajar para contextualizarlos en el entorno en el que vamos a buscar y para los objetivos que las personas se plantean que (casi) siempre son respetables. Como digo, lo de “trabajarás en lo que hay no en lo que quieras”, va desapareciendo pero aún está presente.

      Como supondrás con esto no estoy diciendo que las personas solo busquen de lo que quieran, que planteen cosas “ideales” o irrealizables y que las vayamos a respaldar. No me extiendo en ello, pero la idea es, obviamente, que podamos motivar a las personas para que ellas mismas establezcan sus objetivos laborales y de búsqueda de empleo partiendo de sus competencias y deseos. Claro, esto siempre hay que alinearlo con el mercado laboral. Si no consigo que me pagen por lo que quiero hacer, mal vamos.

      En cuanto a lo de respetar la relación de orientación laboral, me refiero a algo que es muy habitual en el entorno de precariedad e inestabilidad de los servicios de orientación profesional. No es raro que recibamos (o nos citen) a personas que han pasado por distintos dispositivos o que han trabajado con otras profesionales. A veces esas actuaciones han sido puntuales y se han limitado a información y poco más. A veces las personas buscan otro punto de vista. Pero en otros muchos casos las personas han establecido una relación de empatía, han hecho planteamientos de búsqueda de empleo, han construido herramientas… En fin, han trabajado durante mucho tiempo. Incluso en algunos casos en el marco de medidas como itinerarios personalizados. Y ellas preferirían no volver a empezar contigo. Pero, aún así, muchas veces, demasiadas, preferimos volver a empezar sin tener en cuenta nada de esto.

      El propio programa informático (en el caso del SPE), la inestabilidad de orientadores y entidades que ahora están, ahora no están, propicia esto. Pero nosotros también caemos en ello cuando, al conocer que las personas están en otros servicios y están contentas con ellos, no hacemos nada por contactarles o por, directamente, contribuir a que la relación de orientación se mantenga allí donde venía sucediendo.

      Yo le llamo volver a empezar y hace que las personas vaguen por entidades y oficinas sin mucho sentido. En cada una les hacemos propuestas distintas y, por supuesto, les decimos que el CV está mal y que vamos a hacer otro 😉

      Disculpa que me alargara en la respuesta. No quiero abusar de tu tiempo. Aunque reconozco que son cuestiones que me gustan y que me encantaría matizar, completar e ilustrar con más ejemplos. Espero que contigo pueda algún día hacerlo presencialmente. Sabes que sigo tu trabajo y tu actividad. Y hoy, además, te quedo especialmente agradecido. Tus preguntas me trasladan un interés y un compromiso que me resulta tan, tan, tan motivador que, en fin… ¡¡¡ Muchas gracias !!!

      Responder
  3. Aflabor

    Muchas gracias por la explicación y no te preocupes por mi tiempo, prefiero leer una entrada tuya al mes que otros blogs que casi cada día publican algo de lo que extraigo poco.
    Me imaginaba lo de ese tipo de ferias propagandísticas. Lo peor es que los propios trabajadores de esas empresas que van “obligadas” pierden el tiempo y se lo hacen perder a los desempleados que acuden.
    El tema de la precariedad de los orientadores es una vergüenza. Así no se puede trabajar en condiciones. Lo he comentado con alguno en persona, a ver si nos desvirtualizamos de una vez.
    Saludos

    Responder
  4. josecarlosab

    Estimado amigo:
    Creo que tu reflexión es necesaria y brillante porque viene a reconocer la realidad en la que nos encontramos muchos profesionales que nos dedicamos a los servicios de proximidad en materia de empleo, lo que en alguna ocasión he denominado “facilitadores sociales”. Incluyo a muchos profesionales que dentro de nuestro cometido en un mundo cambiante intentamos FACILITAR la búsqueda de empleo y oportunidades. (técnicos de formación, integradores, orientadores, técnico de proyectos de emprendimiento o empresas, gestores de empleo, etc, etc..)

    Me quiero entretener en esta reflexión puesto que esta transformación de la realidad de los ORIENTADORES es la transformación del mercado de trabajo. En menos de 5 años se ha revolucionado la forma de buscar oportunidades en un entorno más digital y rápido. De hecho, soy de los que piensa que la orientación laboral hay que darle un giro, y de manera muy crítica, por los propios orientadores en los que me incluyo. Necesitamos una transformación pues nuestros usuarios/clientes/participantes (esto da para otra reflexión) no son los mismos que hace décadas donde el único objetivo era tener un bueno, bonito y práctico CV impreso. Es que esto ha cambiado…!!! ahora necesitamos tener diversos formatos de búsqueda, definir nuevos objetivos profesionales, nuevas formaciones (ejemplo la on-line), una identidad digital adecuada y nuevos retos en la búsqueda de oportunidades, incluidas las materias como el emprendimiento o la formación y ademas acorde a las redes sociales, portales de empleo y la comunicación digital. Pues tengo sensación que hay rechazo por algunos compañeros como si esto no vaya con ellos o la labor de un orientador es “gestionar programas” o “subvenciones como talleres de empleo, dual, formación, etc” y la orientación técnica es de empresas especializadas que faciliten de manera colectiva la orientación laboral, el emprendimiento, la igualdad de oportunidades, etc. ¿que pasó de los itinerarios individualizados de nuestros usuarios?. Los que trabajan en la formación de las diversas modalidades creo que me entienden.

    Ahondando en esta transformación y una de las debilidades reales de los “facilitadores” es la intolerable eventualidad, precariedad de los profesionales de las políticas activas de empleo. Que paradoja que en las politicas de empleo de la Ley Básica de Empleo, del 20013, existan pocas comunidades autónomas que tengan una estructura de orientadores; pero más grave, que triste que la administración más cercana al ciudadano como los ayuntamientos no tengan una figura parecida a un facilitador que ayude a la búsqueda de oportunidades. Y en esa reflexión vienen las que Xosé Alberte crítica con gran acierto las ferias de empleo. Es más en muchos ayuntamientos y zonas comarcales, no sólo no hay orientadores, ni tan siquiera una estructura mínima de servicios de empleo, formación y promoción económica

    La gravedad de las Ferias es que son programas cortos de duración tipo feria (sin ningún sentido, quizá con el objetivo de escaparate político) que sirven de poco si no hay en donde se realizan una estructura de profesiones (facilitadores) que de manera permanente, diaria, y con unos buenos recursos ofrezcan servicios no solo para un día sino de manera permanente y a toda la población.

    Por tanto, el problema estriba a mi parecer, en que no hay seriedad y rigurosidad en aplicar las políticas activas de empleo en los territorios, en los pueblos, en las ciudades. Al contrario, estas carencias (falta de recursos locales) se han suplido con contratos externos para aplicar este tipo de medidas (ferias, formación, emprendedores….) Esos recursos han recaído en ámbitos privados, por cierto más caros, de manera temporal, finalistas y centralistas. Así no se puede hacer orientación profesional, pues esos recursos recaen en entidades y empresas que tienen más fines que servir al ciudadano (por cierto, completamente lícitos). Por poner un ejemplo hablamos de Garantía Juvenil, que es el ejemplo que actualmente todos conocemos y podemos escribir libros sobre la gestión de estos fondos europeos.

    Por tanto y por ir finalizando, las políticas activas de empleo deben regresar de manera permanente y transversal al ámbito de la administración; vertebrar una buena red (en estos tiempos digitales mas necesaria que nunca); aterrizar en todos los rincones de los territorio con estructuras sólidas, ágiles, eficaces y realistas que diseñen desde el territorio su política en materia de empleo, donde la orientación laboral debe ser uno de los ejes permanentes y transversales a cualquier acción. Si a su vez, reinventamos la orientación, seremos capaces de servir y FACILITAR a los ciudadanos.

    No sé que os parece esta reflexión, pero a bien seguro, suscribo y amplio la reflexión del amigo Alberte, al que aprovecho para saludar y a todos sus lectores.

    Un saludo.
    José Carlos

    “compartiendo información y creando sinergias”
    http://www.muñozparreño.es

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    1. XAlberte Autor

      A mi la reflexión me parece genial. Amplías muy acertadamente algunos temas clave de lo que bien denominas ( no creo que puedan definirse mejor) servicios de proximidad en materia de emplleo. Y, claro está, yo coincido.

      No, no somos gestores de programas. No somos técnicos de gestión. Lo mejor de lo que aportamos o podemos aportar no está ahí. Y si asumimos como principales todas esas tareas, descuidando o dejando de lado las que nos son propias, las que deben protagonizar nuestra actividad, pasará lo que señalas, otros las asumirán.

      Aún así, quizá, lo peor no es eso. Lo peor es la pérdida de valor de lo que podemos hacer, de lo que podemos aportar. Si pierde valor para nuestro público y para las entidades que deben prestar esos servicios ( a pesar de la bajada del paro, el desempleo sigue siendo el problema que más preocupa) lo que aportamos desaparecerá. Así de sencillo. Aunque el Sepe establezca la orientación como un derecho, si las personas (y nosotros) no reivindicamos el servicio, este acabará por ser una mera comparsa, un adorno sin efectividad.

      Algo de esto ya se nota. Cada vez los programas se centran en soluciones a corto plazo, contratos en la mayoría precarios que aportan poco y que en muchas ocasiones las personas conseguirían sin nuestra intervención. Mientras, es complicado encontrar servicios que mejoren la empleabilidad y que ayuden a nuestros clientes / participanetes 😉 a desenvolverse en este nuevo entorno del mercado laboral de la sociedad digital del que señalas algunos aspectos (imagen digital, formatos de búsqueda, redefinición de objetivos…) y que seguimos sin trabajar como se precisa.

      No me extiendo. Tu ya has dejado clara la situación (lamentable en muchos casos) de territorios y administraciones que no consolidan servicios y carecen de la mínima estructura para dar respuesta al que, como señalaba, los propios ciudadanos consideran su problema principal. Quizá lo que también puede ser necesario es empezar a exponer cómo están funcionando algunas de esas empresas que colaboran en acciones de orientación. Y creo que lo haré proximamente. Porque, te diré, que desde el absoluto convencimiento del papel de los servicios públicos soy partidario de la colaboración público provada. Pero, claro, de una colaboración en la que la parte privada aporte aquello que desde la administración es más difícil, no de estas colaboraciones que se han establecido. Ahora lo que tenemos es lo que dices, servicios con otros criterios, que bajan la calidad de lo que veníamos haciendo y que en ningún momento sirven o facilitan. Y, para colmo, caros y temporales.

      Como decía, seguiré escribiendo sobre ello. Y espero que tu sigas sumando relexiones como esta. Necesitamos los aportes de profesionales como tu, con tu experiencia y tu compromiso.

      A ver si volvemos a tener oportunidad de hablar sobre ello cara a cara José Carlos.

      Un abrazo fuerte.

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  5. Isa Loureiro Orientadora Profesional

    Quería intervenir en la conversación, pero no he podido antes.
    Empezaría por el título “El CV que me hiciste está fatal”. Ahí está el error. Los orientadores/as no tenemos que hacer el cv. Son las personas que buscan un empleo, quien lo tienen que hacer.Se lo podemos explicar, corregir, valorar, etc, pero no hacer.
    ¿Por qué para mi es un error?. Por lo que hacemos son personas totalmente dependientes de los servicios de orientación. Y como el cv que le hiciste no le funciono, cuando va a otrx orientador/a y le hace otro distinto, ya pasa a ser “el mejor o la mejor”.
    Pero en ningún momento, nadie se para y le dice tienes que aprender a hacerlo tú,
    Si hiciera esto, se obligaría a actualizar su cv, además de la forma de hacerlo, la forma de entregarlo, etc y necesitaría, por lo que demandaría, servicios de orientación actualizados y competitivos con el mercado laboral.
    Si el mercado de trabajo está en continuo movimiento, pues tendrá que estar en continuo movimiento la persona que busca trabajo.
    También trasmitimos a las personas orientadas que si no encuentra trabajo es porque el cv está mal, y sabemos que no es verdad. No encuentra trabajo por otros motivos.
    Cuando la persona que atendemos se encuentra con una empresa o intermediario laboral que necesita otra forma de cv, la persona se hunde porque no tiene recursos para poder afrontar lo que le requiere la empresa. Por ejemplo: cumplimentar una base de datos.
    Hoy escuchaba que tenemos los “pobres informáticos”, Es decir, hay personas que no pueden acceder a ayudas económicas porque se le exige realizaras a través una web. Por ejemplo, en mi caso, la petición de beca de ayuda de libros de ESO. El comentario es que la administración tenia que tener en cuenta a estas personas y no exigir esta modalidad. Bien, yo reflexiono en alto: ¿no se le ocurre a nadie enseñar a estas personas usar y moverse por el entorno web?
    ¿Tenemos servicios de orientación y de búsqueda de empleo que realmente enseñen a las personas a elaborar su perfil digital o continuamos con el cv cronológico en un folio?
    Bien, ya iremos contestando.
    Por otra parte, estoy totalmente de acuerdo que las ferias de empleo hay que regularlas. No soy partidaria de prohibir nada, pero el nombre de la feria habrá que cambiarlo. Crr reo que no se hacen más porque las empresas no encuentran lo que realmente necesitan.
    Bueno, espero que mi comentario sirva para ampliar los comentarios de los demas.
    Gracias por leerme

    Responder
    1. XAlberte Autor

      Te agradezco que intervengas Isabel. Un lujo.

      Como ya hemos tenido oportunidad de comentar coincidimos plenamente en la importancia clave que la inclusión digital debe tener en nuestro trabajo. Es evidente que lo que hacemos contribuye de forma decidida a estrechar la brecha digital y es imprescindible para que las personas puedan ejercer sus derechos en el entorno que les ha tocado vivir, el digital. Especialmente el derecho al trabajo, que es en lo que nosotros ejercemos.

      En este sentido tienes toda la razón, debemos enseñar a las personas competencias digitales que mejoren sus opciones para encontrar empleo. Desde empezar a manejar y gestionar su identidad digital a utilizar recursos que les permitan llegar a sus objetivos de empleo.

      Pero también creo que no debemos establecer nuestros pareceres como tautologías en las que somos nosotros los que decidimos lo que deben hacer las personas. Y mucho menos como máximas inamovibles que no pueden adaptarse a las personas, a su situación y a las demandas que nos hacen.

      Claro que lo mejor es que las personas construyan su identidad digital, sepan utilizar un portal web o una red y puedan elaborar un CV tradicional de forma autónoma y con sus propios criterios. Pero también es cierto que hay muchas personas muy alejadas de esta posibilidad y que debemos asesorar y apoyar mientras aprenden pequeñas cosas.

      A día de hoy sigue habiendo quienes precisan una ayuda especial para hacer un CV, un documento que les siguen exigiendo en la mayor parte de las ofertas y que no siempre están en condiciones de realizar por razones diversas, pero también porque no tiene las competencias cognitivas precisas para ello.

      Sin entrar en detalles en el artículo comento que la persona a la que me refiero precisa de un apoyo especial. No solo para elaborar un CV, también para cualquier otra acción de búsqueda de empleo que podamos pensar. Incluso para entrar y mantenerse en una empresa. Así que hacerle el CV no es ningún error. Es lo que se debe hacer. No hacerlo es condenarlo a la inactividad, a la inacción. Y mantenerlo en una situación de clara desigualdad en el mercado normalizado, aquel en el que, por desgracia, se desenvuelve.

      Insisto. Claro que no vamos haciendo los CV ni sustituyendo a las personas en todas aquellas actuaciones que ellas mismas deben protagonizar. Pero eso es bien distinto a que nuestras máximas nos lleven a negarles aquello que precisan. Sé que tampoco estás diciendo eso, pero esta situación no es algo raro en mi actividad habitual.

      Desde mi punto de vista situar a las personas en el centro de la actividad también significa esto, tener en cuenta sus demandas, lo que precisan para llegar a un empleo. Que le haya ayudado de forma decisiva a hacer su CV no quiere decir que no le insistiera en que debe hacerlo él. Igual que le introduje, le señalé y le insistí en muchas otras cosas a hacer por su cuenta y tampoco ha sido capaz de hacer. Desde mi punto de vista, el error no está ahí. Como digo es una personas que precisa un apoyo especial. Así que creo que mi principal error estuvo en no conseguir generar o consolidar una relación que le permitiera recurrir a mi cuando se encontró dificultades. Y que, ahí si, me permitiera a mi ir exigiéndole pequeños avances en sus competencias digitales y de otro tipo.

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